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Terapia familiar

Terapia familiar

Cuando el contexto familiar forma parte del problema o lo mantiene, es útil trabajar las pautas de relación para favorecer la autonomía, protección y madurez de cada individuo.

La familia es la principal red de apoyo de las personas. Cuando nos falta ese apoyo, nos sentimos solos, incomprendidos, abandonados…

Pero también el “exceso de apoyo” nos agobia, nos quita intimidad y autonomía.

Encontrar ese equilibrio entre mantenernos conectados en el amor y ser seres autónomos que evolucionan y crecen de manera individual y libre, es una tarea que a veces se nos antoja imposible. Y sin embargo, cuando lo conseguimos, la energía vital fluye y nos hace crecer. Nos sentimos seres completos, en conexión con otros.

A veces nos encallamos en el camino. Perdemos la energía en lo cotidiano, en abastecer a todos… y alguien no está a gusto, sufre, exige, culpa o enferma.

¿Cuándo una terapia familiar?

Cuando el ciclo de la vida familiar se bloquea, cuando no fluye la energía, la comunicación. Cuando algún miembro o varios sufren o no consiguen acomodar sus necesidades a las de los demás. Cuando los hijos se “desmandan” y no hay quien los controle, cuando alguien enferma y no conseguimos adaptar la organización a las nuevas necesidades. Cuando llega un nuevo miembro a la familia y no sabemos cómo hacer. Cuando un miembro de la familia se va y no sabemos cómo hacer…

En REDES tratamos de hacer una terapia familiar estratégica, breve, que impacte de forma directa en las reglas de relación y permita que los miembros de la familia encuentren nuevos significados a los hechos, que favorezcan la protección y autonomía de cada uno de ellos.

¿Cuándo es necesaria una terapia familiar?

  • Cuando la familia constituye la causa o forma parte del problema.
  • Cuando el entorno familar es el marco en el que éste se mantiene o desarrolla.
  • Cuando las relaciones familiares afectan a la propia autonomía del individuo.