Go to Top

La Concepción Crítico-Poética de la Psicoterapia de Marcelo Pakman (Inauguración de ‘Café Sistémico’)

El pasado Jueves 22 de Noviembre tuvo lugar en Redes la inauguración de Café Sistémico: espacio colaborativo de debate en clave sistémica (explicamos todo lo relacionado con esta nueva actividad en este post). Fue un encuentro distendido, amable, abierto a la curiosidad y al debate, donde las 20 personas que asistimos a Redes, tuvimos la oportunidad de disfrutar del centro en un formato novedoso: cambiando la forma de vivir este espacio donde realizamos tantas otras actividades.

Para este primer encuentro, hemos aprovechado nuestra asistencia en el seminario “Cambio en la Clínica Sistémica” del Dr. Marcelo Pakman, organizado por nuestros colegas del Centro Lucentum los días 9 y 10 de Noviembre en San Vicente del Raspeig. Ha sido un privilegio para nosotros servirnos de la visión de este gran pensador para iniciar esta nueva vía de comunicación y cooperación que es ‘Café Sistémico’.

Conocer al Dr. Pakman y adentrarnos en el complejo mundo de su abordaje crítico-poético ha sido un enorme placer, al igual que un interesante desafío. Hallar resonancias en sus planteamientos, que encajan con el marco ideológico desde el cual se desarrolla nuestro trabajo en Redes, es un marco de seguridad que nos aporta confianza y nos inspira a seguir profundizando en su trabajo.

Marcelo Pakman nació en Buenos Aires (Argentina) y vive desde 1989 en Massachusetts (EE.UU.). Es psiquiatra comunitario, psicoterapeuta y terapeuta familiar con una amplia trayectoria en la clínica sistémica, docencia e investigación. Según él mismo afirma, desde temprano ha tenido interés en entender cómo se encarnaba la dimensión política en el contenido y el contexto de la terapia, lo cual lo ha llevado a desarrollar interesantes articulaciones entre la teoría, filosofía, epistemología, por un lado, y las prácticas clínicas en psicoterapia, por el otro.

El fin de semana de formación se desarrolló en un ambiente dialógico y distendido en el que asistentes y disertante conversamos acerca del cambio en psicoterapia, en torno a tres conceptos centrales de su teoría: micropolítica, poética y ética.

Intentaremos a continuación explicar cada uno de estos ejes y su relación con la clínica.

Micropolítica:

La postura de Marcelo Pakman parte de una mirada crítica respecto a los enfoques técnico-racionales hegemónicos en psicoterapia. El autor denuncia cómo desde el ámbito académico ha tenido lugar un peligroso reduccionismo al considerar “lo mental” como una entidad distinguible y separable de lo social, lingüístico, antropológico, comunicacional e histórico. En ese proceso de disección de las disciplinas (cada una con el afán de tener su propio objeto de estudio y metodología), la psicoterapia se ha cobijado en la medicina y se ha cubierto de ropajes biológicos, a fin de obtener validación social y viabilidad económica (un histórico problema en esta disciplina). Esto ha dado lugar a una trama de poder micropolítico que es un producto, y al mismo tiempo, motor de mantenimiento de sí misma. Una concepción de la psicoterapia como una tecnología de lo psíquico que nos ha llevado a pensar la filosofía, el arte y la política como ajenas a la psicoterapia. Bajo este marco, se considera legítimo que el terapeuta trabaje sobre lo estrictamente mental. Sin embargo, gran parte de lo que es “mental” versa sobre cuestiones sociales, políticas y sobre definiciones de la realidad sobre las que es necesario operar de algún modo. No se trata de cuestiones del “contexto” de la terapia, sino del “texto” de la misma. Lo mental muchas veces son acciones legítimas del trabajo terapéutico: hacer llamadas telefónicas, coordinarse, facilitar contactos, activar redes sociales, etc. La terapia es política en tanto oportunidad para definir realidades.

Pakman también denuncia cómo en esta trama también participan activamente las clasificaciones de tratamientos basados en la evidencia y los sistemas diagnósticos. Las políticas de salud mental surgidas en Estados Unidos se están adoptando mundialmente como un nuevo saber apropiado a la era del capitalismo post-industrial, de innovación permanente y que apuesta por la homogeneización de las estructuras institucionales. Así, las aseguradoras dictan los modos “efectivos” de hacer psicoterapia a través de los estándares de tratamientos basados en la evidencia, los cuales surgen de principios de investigación que no son válidos para todas las formas de psicoterapia. Por su parte, los sistemas diagnósticos (aprobados por las aseguradoras que pagan los servicios), extienden una lógica mecanicista y biomédica al complejo mundo de los problemas humanos, considerándolos enfermedades cuyo tratamiento se piensa en términos de resolución de problemas y aplicación de modelos protocolizados. Se trata de una manera de legitimar la práctica psicológica a la vez que se desprestigia, convirtiendo a profesionales y pacientes en agentes políticos dispuestos a mantener las estructuras que nos determinan y trivializan, siguiendo guiones de conducta predeterminados en el teatro de la salud mental.

¿Hay una salida a la hegemonía tecnocrática de la psicoterapia? Aquí es donde el Dr. Pakman introduce el concepto de Poética, como una oportunidad viable de construir modos alternativos de hacer psicoterapia.

Poética:

Según Pakman, una de las consecuencias más serias de la micropolítica hegemónica de la psicoterapia basada en la evidencia, es el desprestigio de la singularidad, ante el embate de una abstracción radical que, bajo el argumento de lo “científico”, premia la uniformidad de lo trivial. Sin embargo, y afortunadamente, ninguna micropolítica, por hegemónica que sea, es absoluta.

Es imposible que cualquier paradigma determine totalmente el escenario de la psicoterapia, y siempre existen lo que él denomina “puntos de indeterminación” para cualquier dispositivo de poder. En estos espacios reside la singularidad de la experiencia de la psicoterapia, la posibilidad de vivir eventos únicos e irremplazables que Pakman denomina “Poéticos”, los cuales nos permiten distanciarnos y hacer de la psicoterapia algo más que un instrumento técnico al servicio de la creación de guiones de vida uniformados, preestablecidos y que promueven la recuperación de la normalidad. Una palabra, un silencio, una atmósfera emotiva, una imagen furtiva, un recuerdo fugaz, el temblor de una voz, son algunos de los lugares donde un evento poético puede emerger, si somos sensibles a su presencia sutil. Su cualidad poética tiene que ver con la posibilidad que brinda, a todos los que participan en ella, de ser otros más allá de las identidades impuestas por aquellas fuerzas micropolíticas.

En este contexto, el autor resalta la importancia de educar tempranamente a los futuros psicoterapeutas en la sensibilidad para visibilizar esos elementos indeterminados por esta hegemonía, que abren paso a la expresión de la vida en su singularidad. Nos hemos acostumbrados a ser ciegos a los eventos poéticos y a desestimarlos en nombre de la cientificidad de nuestra disciplina, y esto hace necesario un esfuerzo por reeducarnos en esta sensibilidad. En la formación del psicoterapeuta necesariamente se deben aprender las teorías y habilidades propias de la terapia, y al mismo tiempo se debe tener una práctica lo suficientemente crítica como para evitar que esos modelos y teorías inhiban las posibilidades de crear momentos que escapen a estos modelos. Momentos generados sistemáticamente, pero que no se pueden conceptualizar de manera sistemática.

En la postura de Pakman lo político y lo poético se complementan sinérgicamente. Lo político trabaja de manera crítica en la creación de espacios virtuales a los que lo poético da contenido.

Ética:

Otro aspecto del término poético que utiliza Pakman tiene que ver con su raíz etimológica: poético en el sentido de productor o generativo. En este punto es donde cobra importancia el uso del lenguaje. Según el autor, las palabras son capaces de “tocar” a las personas en un sentido físico. Este tocar puede ser poético, pero también puede ser traumático, y aquí reside la otra cara del aspecto poético: aquel que paraliza y daña.

Los espacios singulares que se generan en la psicoterapia abren nuevas posibilidades, y los terapeutas no sabemos si se tratará de un espacio generativo, o de uno traumático. Cada intervención, por lo tanto, supone un riesgo, y es aquí donde nos toca ser éticos. Éticos en tanto debemos tomar decisiones en situaciones indecidibles. Si algo está fijado, si ya tiene una solución, no hay un campo de acción por nuestra parte. Sin embargo, aquello sin solución, es lo que requiere de nosotros una actitud ética: asumir riesgos cuando se presentan dilemas donde la norma establecida no resulta aplicable fácilmente. En estas ocasiones, es necesario dinamizar las normas con las que guiamos nuestro hacer, a través de acciones encaminadas a lo justo más que a lo moral.

_____________________________________________________________________

 Reflexiones del debate

Posterior a la presentación abreviada de los conceptos descritos más arriba, iniciamos un debate acerca de las implicancias de este modelo en nuestros campos de actuación y nuestros puntos de vista personales.

La conversación giró, principalmente, sobre el eje político que describe Pakman, desde el cual analizamos de manera crítica el sistema sanitario en relación a las fuerzas y dispositivos de poder que en él operan. Así, reflexionamos sobre sus características de sistema desligado, caótico y autoritario, que ejerce la jerarquía a través de la imposición de reglas cuya falta de cumplimiento no tiene las consecuencias que se suponen. Esto lleva a un descrédito sobre dicha jerarquía, así como a una incapacidad para cumplir su función de liderazgo positivo, de cuidar de sus usuarios de una manera efectiva. No obstante a estas críticas, también quedó clara la necesidad de tomar responsabilidad ante estas alegaciones y responsabilizarnos por el lugar que cada uno de nosotros ocupa dentro del funcionamiento anómalo de este sistema, donde cada parte componente (tanto profesionales, como usuarios) ejercemos fuerzas de unión y separación.

Dentro de esta misma línea crítica, recordamos los aportes de Foucault acerca de los dispositivos de poder y la articulación que hace Pakman de los mismos. Analizamos el lugar que ocupa el modelo biomédico, como fuerza hegemónica dentro del sistema de salud, cuya exacerbación se refleja en un aumento de protocolos y procedimientos técnicos y burocráticos que en ocasiones prevalecen por sobre la persona a la que van dirigidos. Asimismo, es importante reconocer la necesidad de un marco interpretativo común entre los profesionales que garantice la calidad de la atención. Aquí es donde reside el mayor desafío: encontrar un punto de equilibrio entre la actividad protocolizada (que permite disminuir la variabilidad y uniformar las actuaciones) y la subjetividad individualizada (el encuentro único y singular con otro ser humano, y el espacio poético que se hace posible en él).

Concluimos con una mirada esperanzadora, dando cuenta de la tendencia actual a denunciar cada vez más la ineficacia del abordaje tecnocrático de la atención sanitaria, y el surgimiento de nuevas formas de abordaje de la salud, que priman el trabajo cooperativo y comunitario por sobre la hiper-especialización, y que abren espacios de protagonismo a la subjetividad de los usuarios y los profesionales. Espacios que están dando muestras evidentes de una mayor eficiencia y satisfacción por parte de sus beneficiarios. Estos modelos se basan en la cooperación, lo cual implica un trabajo verdaderamente transdisciplinar donde las relaciones entre profesionales se establecen bajo un principio de igualdad, compartiendo un cuerpo común de conocimientos que aúna a todas las disciplinas operantes. La colaboración, sin embargo, supone que un profesional o disciplina asume la responsabilidad, siendo que el resto se unen puntualmente con dicho coordinador para aportar parte del trabajo en un formato de relación complementaria.

Para finalizar, recordamos el modelo circular-narrativo de Sara Cobb, que destaca la importancia de la política y la ética en el ejercicio de poder, y cómo operan estas variables en la mediación y la terapia.

About Lucas Narambuena

Psicólogo por la Universidad Nacional de Córdoba (Argentina). Ha complementado su formación en la Universidad de Guadalajara (México) y Universidad de Coimbra (Portugal). Terapeuta Familiar Sistémico. Psicólogo Interno Residente en Hospital Vega Baja. Colabora en Redes en el área de redacción, comunicación y divulgación.

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.