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Doctor… ¿Qué me pasa?: más allá de los síntomas físicos

Cuando nuestro cuerpo “se queja”, tiene una disfunción, un síntoma, un dolor, una alteración de su estado habitual, es frecuente buscar las causas fuera de nosotros mismos, así como las soluciones.

Nuestro cuerpo posee una inteligencia innata que escapa de nuestro conocimiento y nuestra voluntad, por la que se autorregula. Cada minuto ocurren en nuestro interior millones de reacciones químicas, interacciones celulares, todas ellas coordinadas por esa inteligencia natural y universal. La confianza en ella es un primer paso para la sanación. Y el síntoma, es parte de ese sistema autorregulador, es una reacción significativa que forma parte de un proceso mayor que tiene lugar en nosotros mismos. Escucharlo puede darnos pistas para entender lo que nos pasa de una forma más global.

Somos seres completos. Poseemos una parte física, otra psicológica, otra intelectual y otra espiritual que no existen de forma separada, sino que están todas conectadas y se expresan, se manifiestan a través de nuestra parte física, a través de nuestro cuerpo.

Por eso, desde aquí, te proponemos hacer un chequeo de todos esos aspectos o cuadrantes cuando nuestro cuerpo llama nuestra atención:

 

Cuadrante físico:

¿Qué síntoma tengo ahora? Dolor, malestar… ¿Dónde está localizado, cómo es? ¿Qué me impide hacer? ¿Qué puedo permitirme gracias a él? ¿Con qué se alivia? ¿Qué me pide que haga o deje de hacer?

¿Cómo estoy atendiendo mi cuerpo? ¿Qué hago por él? ¿En qué lo desatiendo?

¿Cómo es mi alimentación? ¿Qué sustancias introduzco en él que lo enlentecen o aturden? ¿Cuáles que lo alivian, recuperan, o energizan? ¿Hago ejercicio? ¿Duermo el tiempo suficiente? ¿Me permito espacios de ocio y descanso? ¿Dedico tiempo a alguna tarea que me gusta? ¿Cómo cubro mis necesidades básicas de higiene, descanso y alimentación?

 

Cuadrante emocional:

¿Cómo me siento con este síntoma? ¿Qué emociones me provoca? ¿Me enfada, me entristece, me da miedo? ¿De qué me alivia o libera?…

¿Cómo es mi relación con estas emociones? ¿Puedo reconocerlas? ¿Me doy cuenta cuando tengo miedo? ¿Lo puedo expresar, compartir?

¿Puedo reconocer la rabia? ¿Me parece aceptable tener rabia? ¿Tengo espacios donde la puedo expresar?

¿Y la tristeza? ¿Puedo permitirla sin taparla? ¿Puedo dejar que el dolor ocupe algún espacio en mi vida? ¿Qué me pasa si alguien se pone a llorar o a mí me dan ganas de llorar?

¿Cómo de fácil es para mí expresar la alegría? ¿Cómo lo hago?

¿Y los celos, la envidia? ¿La reconozco? ¿Me sirve mirando lo que me gusta de otros crecer y encontrar lo que también me gusta para mí?

 

Cuadrante intelectual:

¿Qué creo que le está pasando a mi cuerpo, qué información necesito, dónde puedo conseguirla? ¿Qué creencias tengo acerca de lo que me ocurre? ¿Creo que se debe al azar? ¿Tengo yo algo que ver con ello? ¿Cómo puedo provocarlo o evitarlo? ¿Qué acciones podría emprender para ello?

¿Cómo es para mí el mundo del conocimiento? ¿Tengo inquietudes de curiosear y conocer? ¿De tomar partido en dilemas éticos? ¿Puedo defender y discutir mis ideas? ¿En qué lugares tengo espacio para expresar mis ideas, para discutirlas? ¿En qué ámbitos tengo sed y curiosidad por saber más?

 

Cuadrante espiritual:

¿Qué sentido puede tener para mí ahora, en este momento de mi vida, lo que me trae este síntoma? ¿Qué necesito para tener paz? ¿Con qué me confronta? ¿Qué contradicciones o conflictos me plantea? ¿Confío en que mi cuerpo tiene la sabiduría para organizarse, regenerarse y sanarse sin que yo intervenga en ello?

¿Puedo sentirme formando parte de algo más grande que yo? ¿Dónde y cuándo me siento en paz? ¿Cuándo puedo parar y dejarme estar, sin hacer nada más?

Es una propuesta para tomar conciencia de nuestro ser, a partir de nuestro cuerpo, y así formar parte activa de lo que nos sucede y tomar nuestra propia responsabilidad.

Esta exploración se completa con la exploración de nuestros cuadrantes sociales. Así como nuestro cuerpo no está separado de las otras partes de nosotros mismos, nosotros no estamos separados del mundo que nos rodea y lo que sucede en el mundo de nuestras relaciones también se expresa en nosotros y en nuestro cuerpo. Cómo está influyendo mi síntoma físico en mi familia (quién está preocupado, qué apoyo recibo, qué echo de menos, con mi pareja, con mis hijos, con mis padres, con mis hermanos….con las personas con las que convivo), En mi trabajo (quién podrá realizar mi función, qué peligra, cómo reaccionan mis jefes, mis subordinados, qué puedo delegar, ¿se me echa de menos?), con mis amigos (qué apoyo recibo de ellos, qué puedo seguir haciendo por y con ellos…) o con la sociedad (mis vecinos, asociaciones a las que pertenezco…).

El síntoma físico, no es más que una pista, una luz para iluminar un camino más amplio hacia nuestra plenitud. Te proponemos este mapa para ampliar la perspectiva e ir más allá de lo evidente e inmediato.

Comentarios (2)

  • Fuensanta Benavente agosto 8, 2015 - 1:29 am Reply

    Gracias. Cuanta sabiduría nos proporciona nuestro cuerpo cuando lo escuchamos.

    • Redes agosto 20, 2015 - 8:37 am Reply

      Así es 🙂 Gracias Fuensanta por tu comentario

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